En envíos terrestres se aplica un impuesto aproximado del 20 % sobre el valor declarado, que se cancela en Lima; en destino solo se retira el envío en la agencia local. La vía aérea es la opción más veloz para documentos.
El impuesto se calcula sobre el valor declarado, no sobre lo que pesa el bulto. Por eso declararlo bien —ni de más ni de menos— es lo que evita sorpresas: declarar de menos expone el envío a una revisión y a que sea el destinatario quien responda en Colombia.
Se cancela en Lima al despachar, de modo que quien recibe en Colombia no tiene que pagar nada para retirar su envío.